Los temores suelen ser difíciles de superar pero no imposibles. Solo es cuestión de un poco de ayuda para lograrlo.
Te mostramos los cuatro pasos que, con la ayuda de la psicología, puedes tener éxito.
Paso 1. Identificarlo
Lo primero es asumir que se tiene un miedo a algo. Aunque parezca obvio, a la hora de superar una fobia, antes que nada hay que identificarla a
partir de un punto de referencia concreto.
Por ejemplo, el miedo a las arañas, o algo más abstracto como el de la agorafobia, el miedo a lugares públicos o espacios abiertos.
Este último puede partir de una causa fundamental que se manifiesta como aversión a las multitudes o a determinadas situaciones sociales.
Reconocer incidentes del pasado como posible causa de una fobia también puede ayudar a entender que ya no hay nada que temer.
Paso 2. Entenderlo
Los psicólogos clínicos suelen utilizar la terapia cognitivo-conductual (TCC) para tratar las fobias. Uno de los procesos que se emplea es la restructuración cognitiva, práctica según la cual es posible reparar un pensamiento erróneo discutiendo las ansiedades con un tercero o hablando solo.
De lo que se trata es de poner de manifiesto que si uno enfrenta lo que le causa pánico, no hay ninguna posibilidad de sufrir ningún daño.
Paso 3. Actuar
El segundo paso de la TCC requiere tomar medidas contra las fobias. Es en este momento cuando hay que enfrentarse realmente a la fobia, cara a cara.
Una técnica común es el modelado, que consiste en observar o pasar tiempo con alguien que regularmente trata con aquello a lo que se tiene miedo.
Por ejemplo, si el miedo es a las arañas, lo ideal es observar cómo otra persona manipula una de ellas. Cuando eso se consigue hacer sin dificultad, lo siguiente es acercarse cada vez más. Con una práctica regular, se puede desarrollar una especie de resistencia a lo largo del tiempo.
Paso 4. Trabajar gradualmente
Exponerse poco a poco a la peor de las fobias puede ayudar a superarla, pero si al contrario, te lanzas de lleno y abruptamente, puede empeorar las cosas.
Según Andy Field, de la Universidad de Sussex, quien investiga sobre la adquisición del miedo; el enfrentarse directamente al miedo puede llegar a agravarlo. Por ejemplo, si tienes miedo a las arañas e intentas ver la película Aracnofobia, lo más seguro es que dejes de verla a la mitad, consiguiendo empeorar las cosas.
Lo mejor es la exposición terapéutica: nunca tomar más de lo que se puede manejar.
Fuente: BBC Mundo, Daniel Bennet, Revista Focus