Faltan tan sólo unas semanas para el gran día y ya estás disfrutando de los preparativos que hacen tus hermanas, cuñadas, mamá y suegra para la despedida de soltera.
Todo pinta de maravilla porque incluso aprovecharás esa reunión para entregar invitaciones a la boda y así te evitas vueltas.
Pero, las organizadoras comienzan a entregar invitaciones o considerar vecinas, familiares indirectos y desconocidas a la despedida de soltera y te sientes en aprietos porque no las tienes contempladas para la boda.
Y piensas “¿y ahora, qué hago?”
Tienes razón, pero aquí tienes que detenerte, ver las cosas desde varios ángulos y actuar a veces con frialdad.
Primero. Toma conciencia que las organizadoras de tu despedida de soltera están tan emocionadas con el acontecimiento que armaron algo muy especial y divertido para ti, tanto que quieren compartirlo con esa gente “no contemplada a la boda”.
Segundo. Lo ideal es que quien sea considerada como invitada a la despedida también lo sea para la boda, pues, en definitiva, si es de mal gusto obtener algún beneficio (obsequio) de su parte en la despedida y no ser invitada al gran día.
Tienes todo el derecho de aclarar a las organizadoras la repartición de lugares que hicieron entre tú y tu novio para invitar equitativamente a sus amigos, familiares y seres queridos y que definitivamente no tienes disponible un sitio más para esas invitadas de última hora.
Si ves la situación con frialdad, podrías arriesgarte a aceptar su presencia en la despedida, pero aclarando a la organizadora que la invitó a esa celebración, que no la convocarás a la boda porque simplemente no cuentas con lugares para ello.
Entonces, la organizadora, en caso de que sólo haya contemplado hacerla partícipe de la despedida, analice la situación y descarte la invitación.
Recuerda que la boda es de ustedes dos y seguramente sólo ustedes están corriendo con los gastos de ese gran día.
Es válido pensar que la boda es un momento para compartir con los familiares, seres queridos y amigos muy allegados por la naturaleza del evento y el costo que representa.
¡Hablando se entiende la gente!