Toxemia y Eclampsia

Estos dos términos corresponden, a dos fases de una misma enfermedad las cuales tienen como principal protagonista a la tensión arterial.

Toxemia y Eclampsia

La detección temprana de la toxemia es posible gracias a los controles rutinarios en cualquier embarazo, y es la mejor garantía para impedir que se llegue a sufrir la eclampsia.

La toxemia es conocida también con el nombre de hipertensión inducida del embarazo. Esta expresión expone claramente que se trata de el aumento de la tensión arterial provocado por el embarazo. A veces también se le llama preclampsia, relacionada con la eclampsia, la cual es una complicación bastante más grave que puede surgir cuando la toxemia no es tratada a tiempo.
El aumento de la presión arterial resulta el síntoma más evidente que indica que se puede estar presentando una toxemia. El diagnóstico será completo con la confirmación de otros síntomas; hinchazón de manos y pies, presencia de albúmina en la orina y aumento repentino de peso. En los casos más graves se pueden sentir fuertes dolores de cabeza, mareos y visión borrosa.
Realmente no se conocen con exactitud las causas que provocan la eclampsia. Sin embargo, al estudiar los casos de algunas mujeres que presentan esta complicación se puede afirmar que afecta principalmente a los primeros embarazos. Lo que si se puede decir con mayor certeza es que los síntomas desaparecen después del parto sin dejar secuelas, sobre todo si la toxemia era leve y se trató a tiempo.

Complicación de última hora
La toxemia suele presentarse hacia el final del embarazo y puede detectarse fácilmente en los controles periódicos de la presión arterial a los que serás sometida durante el embarazo. Si el ginecólogo confirma que existe una toxemia leve, probablemente se tomará la decisión de provocar el parto para evitar la más mínima repercusión en la salud del bebé.
Sin embargo, si en embarazo no se encuentra suficientemente adelantado, es posible que se recomiende un reposo muy estricto, en casa o en el hospital. en este caso, los controles del estado de ambos serán constantes para poder detectar a tiempo la menor anomalía. Por un lado, será controlada la presión arterial y se administrará la medicación adecuada para evitar que la toxemia progrese y llegue a convertirse en eclampsia. Y por otra parte, se realizarán diversas pruebas para descartar la presencia de sufrimiento fetal.
Si el ginecólogo llegara a apreciar que la toxemia puede ser grave, no dudará en elegir el parto prematuro como mejor vía de tratamiento. El bebé inmaduro podrá completar su desarrollo en la incubadora y tanto él como la madre estarán a salvo del riesgo de sufrir una eclampsia.

Suena la alarma
Cuando se sufre de eclampsia, los síntomas descritos al hablar de la toxemia se acentúan. Se produce una acentuada elevación de la tensión arterial y de la albúmina, además de la crispación, dolor en el abdomen y taquicardia..
También será posible que aparezcan convulsiones e incluso que se entre en coma. Es indiscutible, que es indispensable acudir cuanto antes al hospital. allí se encargarán de estabilizar la presión y provocarán rápidamente el parto o bien recurrirán a una cesárea para evitar que el bebé salga perjudicado.
Realmente la eclampsia es un trastorno tan grave como poco frecuente. Son muy pocas las mujeres que llegan a estos extremos, sin que se les haya detectado antes de una posible preeclampsia.

Control de la tensión arterial
Uno de los controles habituales a los que serás sometida durante las visitas rutinarias al ginecólogo es la medición de la tensión arterial. Si ya tenías problemas de tensión antes de quedar embarazada o los has tenido en un embarazo anterior, el control será más estricto.


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  • BABY SHOWER

    hola chicas!!saben ya voy en la semana 27, hazta ahorita todo muy bien gracias...

    por: duadri