¡Prepárate para el momento del parto!, el yoga es una disciplina para la mujer embarazada que proporciona elasticidad al cuerpo, relaja la mente y te mantiene tranquila.
El arte de los faquires, la filosofía de Oriente, los ejercicios del cuerpo unidos a los del alma...El yoga es todo eso y mucho más. Pero no se le exige tanto a quien lo practica por primera vez.
Te darás cuenta de que esta disciplina te enseña a relajar la mente, a liberarte de la ansiedad, a controlar tu cuerpo por medio de simples gestos que te pueden parecer insignificantes, como permanecer de pie, respirar lentamente o encontrar posiciones agradables.
¿Cómo ayuda al parto?
Yoga es sinónimo de buena preparación para el parto; proporciona elasticidad a los músculos, respiración controlada y una tranquilidad psicofísica.
El embarazo es uno de los períodos más emocionantes e intensos de tu vida. Experimentas diversos cambios que hay que tomar y aceptar con toda la calma posible para que cada etapa de tu embarazo lo disfrutes al máximo.
Tus posturas favoritas y hasta la forma de ir de un lugar a otro cambian completamente porque tu abdomen adquiere otras dimensiones. El yoga puede llegar a ser de gran utilidad en estos casos, e incluso ayudarte en todos esos síntomas y malestares típicos del proceso de gestación, como los dolores de espalda o el cansancio en las piernas.
Si lo practicas, pronto te darás cuenta de que te hace sentir más segura, más ágil y sobre todo más tranquila. También notarás que gracias a él puedes conciliar el sueño con mayor facilidad o tener una buena digestión, lo que se manifiesta en un mejor humor.
Además no solo representa un beneficio para ti, también lo es para el pequeño que crece en tu interior. Con el yoga las mamás embarazadas disfrutan de un momento lejos del estres provocado por el quehacer cotidiano; las labores del hogar, del trabajo, los compromisos o las obligaciones.
Es un tiempo para relajarse y un espacio para establecer un estrecho contacto con el bebé y entretenerse tranquilamente con él.
Algunos ejercicios...
A continuación te diremos algunos ejercicios que te servirán de mucho. Solo recuerda que esto es solo una muestra, y que si te interesa esta disciplina lo ideal es ponerte en contacto con las escuelas especializadas que imparten yoga ya que ellas te asesorarán correctamente para cada caso en particular.
¡Y no olvides! consultar primero a tu médico antes de iniciar estos ejercicios.
Estiramiento de la espalda
- Iniciación a la respiración profunda
- Fortalecimiento del pecho
Siéntate con las piernas cruzadas, las palmas de las manos juntas, los codos bien extendidos, los hombros relajados. Estira hacia arriba, alzando los brazos sin separar las manos, mientras inspiras (llenando de aire los pulmones). Regresa a la posición inicial, espirando (expulsando lentamente el aire de los pulmones). Durante este ejercicio, si es necesario, puedes apoyarte contra una pared.
Estiramiento de los costados
Con las piernas un poco separadas, alza los brazos hasta que estén paralelos a los hombros y aspira profundamente.
Expulsa el aire mientras alzas un brazo por encima de la cabeza, dejando que el otro resbale sobre la pierna. Regresa a la posición inicial, repitiendo el ejercicio hacia el otro lado. Haz el ejercicio 3 veces para cada lado.
Estiramiento de todas las partes del cuerpo, incluyendo la espalda
De pie, con las piernas ligeramente separadas, efectúa una aspiración mientras pones las palmas de las manos sobre una silla.
Haciendo fuerza con las manos sobre ésta, trata de estirar bien la espalda, mientras expulsas el aire de los pulmones. Es importante que la silla esté a la altura justa, el cuerpo debe formar un ángulo recto con los brazos, mientras que la cabeza debe quedar a la misma altura que tus hombros.
Apertura de las caderas: Preparación para el parto a través de la respiración
Sentada con las rodillas flexionadas, las manos sujetando los pies o los tobillos, deja descender las rodillas lateralmente hasta el suelo. Expulsa el aire profundamente, hasta adoptar la posición sentada con las piernas cruzadas. Tu espalda siempre deberá estar en posición erguida.
Posición de reposo sobre la espalda
Recostada sobre tu espalda alza las piernas. Dobla las rodillas tratando de apretarlas lo más posible contra el cuerpo, pero manteniendo las piernas separadas para no apretar el abdomen. Si quieres, puedes colocarte una almohada bajo la nuca.