¿Cuál es tu estilo del desorden?
Qué desesperación ver tanto desorden en la casa y que tendremos que sacrificar una tarde completa para organizar todo.
Nos quejamos y hasta dolor de cabeza nos da por tener que dedicar nuestro tiempo libre a recoger y ordenar nuestra casa. Pero ¿por qué nos quejamos? ¿Se trata de un duende que llega y esparce todo por la casa? O ¿no tenemos suficientes muebles para acomodar nuestras cosas? Pues nada de eso, ese enemigo que nos mete en esas situaciones a veces somos nosotros mismos.
Hay que reconocerlo, cada quién tenemos ciertas mañas o tendencias que arrastramos desde niños y nos acompañan toda nuestra vida. Son ideas fijas que tenemos y que nos rigen algunas veces nuestra forma de proceder. Estos hábitos se reflejan también en cómo nos desenvolvemos en nuestra casa y probablemente ahí es donde tenemos que enfocarnos para evitar que nuestra casa sea un caos para el fin de semana. Vamos a analizar algunas actitudes y quizá hasta te identifiques con alguna de ellas:
EL ACAPARADOR: “Esto me puede servir”
¿Guardas todas las cosas que te pueden servir como si al día siguiente fuera llegar una catástrofe a tu ciudad o algo así? ¿Estás guardando cosas como papeles de aluminio usados, rescatas los papeles de envoltura de regalos, todos los recipientes plásticos de la mantequilla o yogurt, los tubos de papel higiénico y toallas de cocina, las cucharitas de plásticos, los catsups del restaurante, etc.? Esta obsesión de guardar todo como si se fuera a acabar el mundo se relaciona con una sensación de inseguridad; es como si el guardar y guardar te estuviera protegiendo de algo que va a suceder. Quizá no puedas resolver la causa de tu inseguridad, pero por lo menos te podrás dar cuenta que no es necesario guardar todo...si cierto día necesitas algo, seguro lo encontrarás en cualquier tienda. Nomás haz memoria y evalúa si el tener guardadas tantas cosas “por si acaso” te ha sacado de un apuro. Comienza a deshacerte de todo de una vez y verás cuánto espacio disponible quedará en tu casa.
EL APLAZADOR: “Mañana veo qué hago con eso”
Son las personas con tendencia a dejar todo para después. Simplemente no pueden empezar, como si el día de mañana fueran a tener más energía y tiempo para hacer tal cosa. Evitan resolver qué hacer con un periódico viejo, lavar los trastes, montañas de ropa sucia, etc. Aquí el secreto es “empezar”, comenzar a actuar. No lo pienses, simplemente empieza a hacerlo en automático. Si terminaste de comer, lava los trastes inmediatamente, no lo pienses. Asigna un lugar para poner los periódicos viejos y luego tirarlos, así tendrás ya un lugar para colocarlo sin tener que dejarlo sobre la mesa por días. Busca la forma de actuar, como si no fuera a existir un “después”.
EL REBELDE: “No quiero y no me puedes obligar”
A veces en nuestra niñez, nos hartamos de nuestra mamá obligándonos a colocar todo en su lugar y mantener el orden excesivo cuando lo que queríamos era jugar y pasarla bien. Pero crecemos y continuamos con esa resistencia y no podemos evitar colocar las cosas fuera de lugar o dejar las cosas en el suelo indefinidamente. Recordemos que la guerra terminó y ya no se trata de contradecir a alguien. Ahora tú tienes el control, tú eres el que manda ahora en casa. Ya no se trata de acatar una orden, sino mantener nuestra casa en buen estado y hacerla más agradable para vivir.
EL PERFECCIONISTA: “La próxima semana, organizaré todo perfectamente”.Excelente que tengas la intención de acomodar todos los libros por tomo y las revisas en orden cronológico y la ropa por colores y quieras archivar los recibos perfectamente; el detalle es “¿cuándo lo vas a hacer?” Ese afán de hacer las cosas perfectas y esperar el momento perfecto para organizar sólo provoca que se acumulen las cosas por arreglar hasta que se vuelve intolerante todo el desorden. Lo importante aquí es recordar que es suficiente guardar las cosas en su lugar aunque no mantengan un perfecto orden. Un día que tengas suficiente tiempo, entonces podrás arreglar todo “perfectamente”, pero por el momento, todos nos podemos conformar con tener las cosas guardadas en algún lugar.
EL SENTIMENTAL: “¡Cuántos recuerdos!”Tenemos cajones llenos de envolturas de chicles, dibujos, recados, tarjetas, souvenirs y un montón de cosas que representan un momento de nuestras vidas. El caso que aún cuando les tienes tanto cariño, pueden permanecer intactos en un cajón por años. Entonces, ¿hay una necesidad real de guardar todos esos recuerdos para verlos cada cinco años? Es bueno guardar algo de recuerdo, de nuestra niñez, de nuestro noviazgo, de los bebés, pero procura que sea algo significativo. Fabrica una “cajita feliz” y guarda ahí tus recuerdos más importantes. Así, en vez de tener por toda la casa algo que recordar, lo podrás tener en una caja todo junto y podrás ver tus cosas cuantas veces lo desees.
Bueno, esperamos que estas descripciones de personalidad te hayan ayudado a dar en el clavo con la causa del desorden permanente en tu casa. Es cuestión de darte cuenta del origen del desorden y encontrar una forma diferente de hacer las cosas.

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