¿Te has dado cuenta de lo difícil que es acallar tu mente? Miles de pensamientos se te vienen a la cabeza mientras realizas cualquier tipo de actividad que no tiene nada que ver con aquello que se te cruza por la mente.
Mientras estás en casa descansando, las angustias del trabajo te comienzan a agobiar y cuando estás en tu jornada laboral recuerdas tus conflictos familiares. Esta constante distracción se puede dar de maneras mucho más sutiles que no nos permiten disfrutar de nuestro entorno. ¿Cuándo fue la última vez que escuchaste detenidamente el canto de los pájaros que habitan en los árboles de tu calle?
Así pasamos la vida, sin poner atención al sabor de las cosas que comemos, o a la sensación del agua de la regadera cayendo por nuestro cuerpo. Nos olvidamos de observar las hermosas montañas que rodean nuestra ciudad y percibir los olores de las cosas.
La meditación es la herramienta que, al poner en armonía el cuerpo con la mente, nos permite disfrutar más de los importantes placeres de la vida cotidiana. Constantemente nos quejamos del estrés, el tráfico, el trabajo, las deudas. Sin embargo, mientras no hagamos un esfuerzo por empezar a ver nuestro mundo desde una perspectiva diferente, seguiremos angustiados por la rutina hasta que un día simplemente tengamos que despedirnos de la vida.
Es por ello que vale la pena que recibas este 2008 con una actitud renovada y te des la oportunidad de poner en orden tu espíritu a través del ejercicio de meditación que aquí te sugerimos:
Instrucciones para meditar
1. Elige un lugar totalmente tranquilo, libre de distracciones y donde te asegures que no tendrás interrupciones. Bien podría ser tu habitación, el estudio o una terraza.
2. Decide si quieres tener música de fondo para la meditación. Acude a una tienda de discos y pregunta por música de relajación. Encontrarás discos con sonidos del mar, los bosques, la lluvia. Elige el que te parezca más tranquilizante.
3. Selecciona una silla o un lugar para sentarte, y asume una posición donde tengas la espina dorsal lo más recta posible. Si es en el piso, puedes poner un tapete o un cojín cómodo.
4. Cierra tus ojos sin forzarlos, deja que sólo caigan y reposen.
5. Respira profundo, permitiendo que tus pulmones y vientre se amplíen cuando inhalas.
6. Exhala muy lentamente.
7. Concéntrate en tu respiración. Pon mucha atención en cada inhalación y trata de sentir cómo el aire recorre todo tu cuerpo.
8. Permite que los pensamientos positivos y sensaciones entren en tu mente. Piensa en el mar, en el bosque, imagina paisajes agradables para ti. Reconócelos y luego vuelve a concentrarte en tu respiración.
9. Abre los ojos hasta que te sientas totalmente relajada y centrada.
Regálale a tu espíritu diez minutos de meditación al día y verás que tu estado de ánimo mejora notablemente.